18 de marzo de 2009

El Palmeral de El Cercado


Carlo Morici es biólogo, especialista en arecáceas e integra parte de su labor investigadora en el Grupo de Ecología Insular dentro del Departamento de Ecología de la ULL. Hemos tenido la suerte de que nos llame para ayudarle en su tesis, cuyo objeto de estudio es el palmeral que se encuentra en el Barranco del Cercado, en San Andrés, muy cerca de Santa Cruz, la capital de la isla. La zona se halla integrada en el Espacio Natural Protegido del Parque Rural de Anaga.

El palmeral de el Cercado está formado por elementos de la especie Phoenix canariensis y algunos híbridos con P. dactylifera que se ubican a lo largo del cauce y laderas del barranco principal y ramales radiales del mismo, así como varios ejemplares aislados en el risco que tendremos que subir a censar algún día. Esta zona tuvo importancia agrícola hasta los años 60, cuando nuevas oportunidades de trabajo llegaron con el turismo, construcción, servicios... y el campo se fue abandonando. Desde entonces, el palmeral ha ido recuperando terreno y ha ido conquistando el cauce y laderas del barranco, así como las viejas huertas.

Phoenix canariensis está aislada genéticamente como especie de su pariente continental (aunque puedan hibridar). Están fuertemente armadas con las espinas de las hojas (acantófilos) que protegen el cogollo de la depredación por parte de los herbívoros, los cuales no se hallan de manera natural en las islas. Es decir, que no han perdido la capacidad de defensa frente a depredadores, algo que es característico de las especies que evolucionan en islas. Podría ser por ello una especie "reciente" en los ecosistemas canarios o ser un paleoendemismo aislado en las islas que simplemente conserva esas características. Sea como sea es un elemento perfectamente caracterizado en los bosques termófilos canarios. En este sentido, este lugar es interesante en cuanto que presenta bastantes elementos de este tipo de bosque, y los encontramos un poco como un mosaico que se desarrolla gracias a la multitud de condiciones variables que se dan dentro del mismo espacio general (fondo o ladera, orientacion de la ladera, roca o talud, humedad, xericidad edafica, luz, sombra...).

Jasminum odoratissimum

Domina también el paisaje, aparte de la palmera, el matorral de sustitución termófilo, principalmente Hypericum canariensis (granadillo), Jasminum odoratissimum (Jazmín silvestre), Convolvulus canariensis (Guaydil o Chajuil, como le llaman en la zona) y Globularia salicina (lengua de pájaro). El epíteto salicina hace referencia a la semejanza foliar con el género Salix, lo cual no deja de ser curioso, porque otro de los elementos que destaca en el paisaje, dominando el fondo de barranco es Salix canariensis (sauce canario), que es de carácter higrófilo. En el cauce del barranco también encontramos Cyperus involucratus (paragüita), una planta introducida que se usa como forraje para ganado (del mismo género que C. papyrus con la que se elaboraba el papiro en el antiguo Egipto). El abandono de este uso y la tala en su día de Salix en los cauces de las zonas mas antropizadas del barranco, han dejado camino libre para la colonizacion del mismo por parte de C. involucratus. En su día el campesino talaba los Sauces porque se decía que chupaban mucha agua. Este agua se canalizaba en tajeas hasta las huertas. Los paragüitas que crecieron profusamente en el barranco tras la tala de los sauces, dificultan el flujo de este agua por los canales y absorben seguramente mucha más agua que los sauces, que por otro lado, posiblemente impiden la evaporación del agua con la cubierta de las copas. Los sauces podrían también cumplir la función de retener la tierra (el suelo) de los cauces.

Encontramos una preciosa bóveda bajo una palmera y unos sauces por donde discurría fresca el agua que caía en abundancia por una cascada gracias a las lluvias de este invierno. (las fotos no son de mucha calidad, trataremos de sustituirlas por otras mejores)

Carlo Morici. Le damos las gracias desde el Blog por las cosas que nos ha mostrado y enseñado estos días.


Volviendo a los elementos termófilos que encontramos en la zona, aparte de las especies arbustivas vimos ejemplares aislados de acebuche (Olea ceraciformis) y un gran almácigo (Pistacia atlantica) superviviente que se halla algo más abajo del palmeral. Como curiosidad, citar la gran cantidad de fayas (Myrica faya) que crecen aquí, y que son más propias de monteverde. Quizá la humedad del barranco es lo que les permite vivir a esta altitud...o quiza fueron elementos integrantes tambien en su día del bosque termófilo. Las fayas de esta zona presentan una morfología foliar algo distinta, no tan revoluta y con bordes serrados.


Parece ser que hay algun juvenil de drago (Dracaena draco) que ha germinado espontáneamente a partir de alguno cultivado que hay en la zona, pero éste no lo vimos. El drago es también otro elemento termófilo característico.

Lo cierto es que da esperaza ver que también el bosque termófilo puede recuperarse en parte algún día, ya que a día de hoy está muy reducido en Tenerife como formación vegetal, debido principalmente a que su distribución potencial coincide con las áreas ideales para el hombre para sus asentamientos y cultivos, aparte de los usos tradicionales que tuvo la explotación de sus especies.

El trabajo, aparte de lo interesante del punto de vista biológico y ecológico, está siendo muy gratificante por lo dinámico de las jornadas ladera arriba y abajo y atravesando la maleza a machete para llegar a los ejemplares refugiados en el fondo de los barrancos. En la entrada del Curso de técnicas de aproximación al medio hablamos de las lanzas del salto del pastor, y ésta es quizá una de la ocasiones ideales para usarlas por la orografía de las laderas y porque no llevamos excesivo material a cuestas para el trabajo del censo.

Para el censo hay que tomar la posición por GPS de cada ejemplar (entre otros datos).


Con la caída de las hojas, la palmera elimina todo intento de otra planta de establecerse a su alrededor inmediato, con lo que elimina posible competencia. Aun así, muchas especies crecen a su sombra, y también se registran para la estadística.


El epifitismo es habitual sobre el estípite de P. canariensis por el soporte que ofrecen los salientes que quedan tras la caída de la hoja. Se encuentran sobre todo crasuláceas (Aeonium, Aichryson), helechos (Davallia canariensis) y Rubia fruticosa, pero también elementos tan curiosos como la vinagrera (Rumex lunaria) colgante de la imagen de arriba.

En esta imagen vemos una tabaiba a la izquierda que todavía se mantiene colgada, pero que no parece tener mucho futuro ahí arriba.

En estas dos imágenes (aunque la calidad no es muy buena) vemos una curiosidad de éstas palmeras que se observa en ejemplares que viven en el curso encharcado del barranco. Las raíces adquieren gravitropismo negativo y crecen hacia la superficie y el aire para permitir la respiración de las mismas. Este tipo de raíces se denominan pneumatóforos.


Iremos actualizando esta entrada con nuevos aportes ya que todavía está el trabajo en curso, y puede ir surgiendo alguna cosa interesante en estas semanas. Un saludo y gracias por la visita.

4 comentarios:

Beneharo Hdez. dijo...

Hola,
me ha encantado la entrada, pues llevo yendo a "Las Palmeras", que es como lo conocemos los del pueblo de San Andrés, desde chico.
Ciertamente el palmeral se ha ido recuperando pues una vecina mayor me comentó una vez que ahora había más palmeras que cuando ella era niña.

Un saludo.

Grupo de Conservación. dijo...

Sabía que te gustaría Beneharo. Un saludo

TfEcología Divulgación - Javier I. Viera dijo...

Fantástica entrada e increible el trabajo que estais realizando.

Ciertamente ese palmeral esta lleno de vida, sobre todo tras el húmedo invierno, todo verde y lleno de plántulas de palmera intentando reconquistar sus dominios naturales.

Además acompañado por una espléndida sauceda extendiéndose cauce arriba, de las mejores que se conservan en Tenerife.

Un lugar precioso!

Felicidades!

Grupo de Conservación. dijo...

Hemos corregido algunos pormenores del texto que no eran correctos del todo. Igual ni se aprecian pero bueno, hay que ser consecuente.